qué hacemos en Milton

En Milton queremos trabajar con productos tradicionales y bien conocidos en la zona. Nuevas incorporaciones como el frijol, el maíz, el arroz y el ganado vacuno han sido introducidos sin contar con las características productivas de la zona que, resumiendo, se podrían definir como una baja fertilidad de la tierra, solo compensada por el alto recambio biológico propio de las zonas tropicales pluviosas, es decir, la alta productividad es consecuencia solamente de la alta velocidad de metabolización de la materia orgánica en descomposición. Si rompemos ese ciclo con altas extracciones, estaremos empobreciendo rápidamente de reservas orgánico-minerales el sistema, empobreciéndolo rápidamente, sin posibilidad de regeneración. Esa fue la causa de la desaparición de la cultura Maya. No repitamos el mismo error.

Quemar unas tierras con una flora variada y de varias decenas de años y que tiene especies que producen frutos de alto valor para reemplazarlas por cultivos de bajo precio y con oferta saturada no es coherente si se quiere una actividad económico-social pujante. El bosque amazónico tiene especies como la castaña que tienen demanda y precio mayor que el maíz o que el arroz. Por una bolsa de castaña de 60 kilos este año se pagaba al recolector hasta a 1.000 bolivianos y con la tendencia a que todavía se puede lograr un precio mayor. ¿Cuánto se paga al agricultor por la misma bolsa de 60 kilos pero de maíz? Ni siquiera 100 bolivianos. Hay muchos productos de la selva amazónica con demanda no satisfecha, como la siringa o el látex de caucho que vuelve a tener demanda y se da la contradicción de que Bolivia importa goma en bruto para sus industrias de transformación, pudiendo producirla localmente. Un árbol de Castaña produce almendra durante 40 a 50 años, uno de siringa produce látex como mínimo durante 30 años. Nombrar todos los productos amazónicos con precio internacional rentable y lo que es más importante con sostenibilidad medida por décadas, da para varias hojas de texto. La respuesta de las autoridades a todo esto ha sido revertir la superficie de terreno hasta dejar la superficie actual de Milton en una quinta parte de la superficie original.

En los años 2000 y 2001 reforestamos la zona con 20.000 plantas de caoba, cedro y roble. En el vivero y en la posterior colocación de los arbolitos en el monte trabajaron entre 7 a 9 personas, intervino un ingeniero forestal, pero las autoridades consideraron que no se cumplía la función económico-social, tampoco dijeron como calificaban esa actividad. Con la intervención de 6 trabajadores, recolectábamos la castaña que se vendía a una beneficiadora de castaña que luego exportaba la almendra a Europa, tampoco se reconoció como cumplimiento de la actividad económica-social ni se nos dijo cómo la consideraban.

Y qué decir del valor ecológico intrínseco del bosque prístino, del cual quedan, afortunadamente muchas hectáreas en Milton-San José. Es un valor que las próximas generaciones sabrán valorar en su justa medida. El no quemar selva y arrasar con la flora y la fauna, apostar por la recolección y una ganadería que no dañe el medio ambiente ha supuesto para Milton una apuesta por el desarrollo económico del cual compartimos ABSOLUTAMENTE su función social, pero disentimos en los métodos, estamos a favor del desarrollo de la Amazonía boliviana, como estamos seguros que sabrán comprender que los métodos, si aseguran el desarrollo sostenible, es decir, continuo, son mejores que la filosofía de la tierra quemada. Actualmente las partes revertidas por las autoridades están siendo taladas y se están preparando las quemas que normalmente se practican en esta época del año en que disminuyen las lluvias.

Nuestros métodos son simples: en claros de la selva, hemos criado ejemplares de ganado bovino, pero nunca se ha talado monte para ocuparlo con vacas, practicamos una ganadería orgánica o lo que consideramos una ganadería amable con el medio ambiente y logramos ejemplares de buena calidad, tampoco logramos el reconocimiento de cumplidores con la actividad económico-social. También hemos reforestado, replantado 20.000 plantines de caobas, cedro y roble sin deforestar, simplemente utilizando la propia selva como base mediante el método de reforestación bajo dosel, usando cuadrículas establecidas en plano para saber dónde están, no solo no hemos talado el monte para explotar sus especies maderables, hemos agregado posibilidades ciertas de reponer y aumentar la masa forestal con especies de valor indiscutible es por esto que hoy los montes de Milton, cuentan con varios miles de metros cúbicos de especies maderables de alto valor y lo que es más importante para nosotros es que estos montes son ahora mismo el último refugio de una fauna en peligro de extinción. Cuando por las madrugadas se escucha cantar a los monos, siempre nos hemos preguntado: ¿dónde irán a cantar estos animales cuando este monte sea quemado?, o cuando en la arena a la orilla de los arroyos vemos la huella de un jaguar, nos hacemos la misma pregunta, que decir de las Antas, venados, tortugas, pecarís, ardillas, aves y todo tipo de animales que tienen como único lugar de vida las hectáreas que componen lo que hoy es el refugio Milton.

La diversificación, no solo defiende mejor la economía, da nuevas oportunidades de desarrollo personal a las generaciones que se van incorporando a la actividad laboral y los puestos de trabajo generados tienen calidad. Si a esto unimos la posibilidad, ya bastante avanzada, de desarrollar turísticamente el entorno con la base de la belleza preservada, no creo que nadie discuta que hay personas a las que les atrae el conocer la lujuriosa selva amazónica por su clima y por su diversidad, podríamos concluir que los riesgos de altibajos en el desarrollo se minimizan y por lo tanto la generación de riqueza y trabajo de calidad se mantienen.

Con la anterior y con la actual legislación y reglamentación en materia forestal podíamos haber pensado en aprovechar la oportunidad de sacar maderas mediante talas vía contratos de aprovechamiento forestal de los que todos los días se autorizan, generando beneficios y plusvalía a corto plazo, recoger estos beneficios y desaparecer de la escena, dejando pobreza y muerte, pero ese no es nuestro estilo no hemos hecho eso, al revés se ha reforestado, conservado y cuidado una parte de la vida que la naturaleza ha creado para disfrute no solo de nosotros sino de las generaciones posteriores.